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Miércoles 26 de julio de 2017
Caminar Caminar
Ud. está leyendo estas líneas para decidir entre “lo leo o no lo leo” piense dos veces si se va a atrever a espiar... Caminar

Ud. está leyendo estas líneas para decidir entre “lo leo o no lo leo” piense dos veces si se va a atrever a espiar el mundo de esta escritora que rescató su oficio de las tinieblas en las que la depositó un estúpido accidente de tránsito, para contarle a quien quiera saber que las personas sumidas en largos períodos de internación, rehabilitación y varios “ciones” más, VIVEN.

15340Karina Morduchowicz despliega en diferentes personajes sus propias facetas anímicas, sentimentales, en la cotidianeidad de 20 años de secuelas neurológicas cargados de penas, alegrías, proyectos y ambiciones. Esta historia tan ficticia como real, se vuelve universal y se vale del arte de la literatura para exponer cuánta vida tienen aquellos que luego de una enfermedad, de una pérdida, ya no son los mismos y son esencialmente los de siempre. Caminar, que lleva ese título mucho más que por el hecho de volver a caminar en términos motrices, explica a través de sus entrañables protagonistas, Mara y Ariela, qué es una cárcel que no se ve, qué provoca el volver a sentirse dependiente a quienes ya no lo eran, cómo surge y se sostiene el deseo de crecer y el lugar insustituible de la amistad cualquier día, a cualquier hora y en cualquier lugar… Una lesión cerebral imponente pudo haber provocado a Karina Morduchowicz la pérdida temporal de las palabras, nunca de aquello que quiere decir. Ella pide ayuda con la gramática que se reúsa, la sintaxis necesaria para codificar sus ideas. Escribe, lee los clásicos una y otra vez, decide, grita socorro para concatenar las palabras propias en eso que llaman oraciones. ESCRIBE. Me ha tocado en suerte y exigencia ayudarla a juntar esas palabras, letras. Ella a cambio comparte la frescura con que sus criaturas atraviesan sus vidas más allá de internaciones, altas, vicisitudes, incertidumbres, alegrías, pensamientos, planes. Su recorrido por la diferenciación entre lo que es necesario aceptar en un nuevo estado de cosas y aquello por lo que vale luchar y da sentido al estar vivo es, tal vez, el rasgo distintivo de esta novela.

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