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Sábado 23 de septiembre de 2017
Células madre detienen el progreso de la Esclerosis Múltiple Células madre detienen el progreso de la Esclerosis Múltiple
La Esclerosis Múltiple es una enfermedad autoinmune progresiva que dura toda la vida y, aunque en algunos casos sus síntomas son moderados, en muchos... Células madre detienen el progreso de la Esclerosis Múltiple

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad autoinmune progresiva que dura toda la vida y, aunque en algunos casos sus síntomas son moderados, en muchos otros produce una discapacidad severa, que afecta la mielina de los nervios y causa serios compromisos en la movilidad, problemas visuales, para pensar y aprender, fatiga, de equilibrio y coordinación, entre muchos otros.

Hasta el presente, no existe cura, aunque sí tratamientos medicamentosos que ralentizan su progreso y alivian algunos de sus síntomas.
Un trabajo llevado a cabo en Canadá, publicado en The Lancet, mostró resultados asombrosos.
Se tomó un grupo de pacientes y, teniendo en cuenta que la característica común de las autoinmunes es que el propio sistema defensivo del cuerpo ataca células sanas, procedió, mediante la aplicación de sesiones de quimioterapia agresiva, a destruir el sistema inmunológico completo de dichas personas.
Acto seguido, transplantaron células madre hematopoyéticas autólogas (de los propios individuos, previas al tratamiento), esto es, capaces de generar cualquier tipo de célula de la sangre, con lo que se pudieron reconstituir las defensas.
El estudio, que llevó más de una década, pasando las distintas fases de investigación, mostró resultados contradictorios.
De los 24 individuos que participaron en él, con edades entre 18 y 50 años, el 70% no mostró actividad de la enfermedad al cabo de tres años, mientras que un tercio logró mejoras suficientes como para retomar sus actividades normales anteriores a la EM.
Durante el proceso, existieron diversos efectos adversos, algunos propios de la quimioterapia, tales como náuseas, vómitos, problemas intestinales, fatiga, etc., y, como consecuencia de la indefensión que implica la destrucción del sistema inmunológico, infecciones de distintos tenor.
Como consecuencia de esto último, uno de los sujeto tratados falleció, lo que implica, al menos para este estudio, que el riesgo de muerte llega al 4%.
Si bien esta experiencia despertó el interés de quienes se dedican a la investigación y el tratamiento de la EM como una alternativa viable, expresan que es necesario realizar nuevas pruebas, con un número mayor de sujetos, puesto que el llevado a cabo se realizó con una cantidad muy pequeña, por lo que sus resultados no pueden universalizarse y requieren de confirmación a través de nuevos estudios.
Otro aspecto que debe considerarse es, si los resultados futuros avalan los obtenidos hasta ahora, ¿resulta aceptable una tasa de mortalidad del 4%?

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Prensa El Cisne